La Media Maratón de Castellón no fue una media más, me animo a decir que para nadie y las razones son muchas. Seguramente me faltarán razones pero entre desafíos personales de más de 3400 corredores, el calor de la gente y la gran organización, ya podemos hablar un buen rato de lo que fue la 41º edición de la media de la ciudad.

Antes de escribir una crónica suelo dejar que pase la emoción y bajen la espuma y las endorfinas, pero en esta oportunidad costó mucho más de lo normal. Al igual que costó que se fuera el dolor de piernas que cargaba post carrera. Que por cierto, me había olvidado lo reventado que te dejan las medias maratones.
Acreditación rápida y ordenada, bolsa del corredor con un gran peso turístico del Ajuntamiento con bolsa y camiseta con la marca de la provincia y regalos de patrocinadores presentes en las inmediaciones de El Corte Inglés, hicieron de la previa una jornada de sábado agradable. El plus para mi fue una bolsa de naranjas como no podía ser de otra manera. Las naranjas más ricas que he comido en mi vida son de la Comunidad Valenciana.
El domingo hacía bastante frío, corría aire y la entrada en calor ameritaba un gran despliegue de música, movilidad y calor humano que hicimos con todo el team de Run Addiction, para situarnos debajo del arco y junto a miles de atletas de la provincia, nacionales e internacionales salir a disfrutar las calles de Castellón.
Fue una carrera de dos vueltas al circuito, que es algo que en lo personal no me agrada mucho, pero esta vez fue distinto porque quería volver a pasar por las calles de la ciudad. Volver a pasar por determinados puntos donde sabía que había gente conocida animando.


Pero lo sorprendente fue que nunca en una carrera me habían gritado tanto. Venga Facu, va! Vamos Facu! Dale Facu! Facuuuuu…!!! En las esquinas, en las plazas, en los costados de las calles había siempre algún conocido, algún padre de un niño de la escuela de atletismo, o alguien de la familia Run Addiction empujando y animando. La verdad una experiencia que no había vivido nunca ni siquiera en mi tierra o en una carrera de montaña.
Castellón se convirtió en una verdadera fiesta dentro y fuera del circuito. El sol salió a mitad de carrera dándole el toque final que necesitaba la mañana de domingo y running.
Voluntarios en los puntos de hidratación, algún que otro cartel simpático que recuerdo que me sacó una sonrisa y batucadas sonando fuerte, hicieron de los puntos de calor de esta carrera algo especial.
La pasé muy bien a nivel emocional y la pasé digamos muy mal a nivel piernas. Si, si, era semana de carga y el objetivo está en la prueba madre de montaña de la provincia: Penyagolosa Trails. Así que no sé si era el viento o la fatiga, pero costó tirar la máquina hacia adelante prácticamente todo el circuito.
Un circuito rápido, bien señalizado y como lo indica el nombre de la provincia bastante plano que llevó a Alex García y Julia Font a coronarse campeones con 1:04 y 1:15 respectivamente.
Como siempre digo en las crónicas, hay muchos detalles que hacen la diferencia en las carreras y en esta oportunidad tengo que reconocer que los premios eran muy muy lindos. Una medalla finishers buenísima y premios a los ganadores muy originales. Me llevé la primera al cruzar la meta y uno de los segundos con el club más rápido de la prueba.
Sin duda, pero sin ninguna duda el próximo año a pesar de haber hecho MMP (Mejor Marca Personal) en esta oportunidad, y bajar la hora treinta volveré por una mejor marca.
Seguimos corriendo…
