Tomás Zelaya: un fundamentalista del arte

Tomás Zelaya: un fundamentalista del arte

Siguiendo con la iniciativa, esta semana decidimos seguir por el camino del arte pero en otro lienzo, la piel. Para ello qué mejor que Tomás Gregorio Zelaya, un artista mendocino del tatuaje que junto a todo el equipo de Cultura Hermandad Tattoo marcan con increíbles piezas a quienes pasan por allí.

A pesar de que es amigo de la casa, lo tuvimos que perseguir un poco para que responda, pero una vez que lo capturamos no se guardó ni un detalle, sus inicios, motivaciones y pasiones. Lleno de anécdotas, recorrió distintas expresiones artísticas hasta que el mundo del tatuaje lo hipnotizó.

En una clase de ping-pong de preguntas y respuestas, esto nos contó:

¿Cuándo empezaste a tatuar y qué te llevó a elegir tu profesión? ¿Qué hiciste con tu primer tatuaje pago?

Comencé a tatuar hace unos nueve años. Yo al tatuaje lo considero un arte. Yo he sido y soy un enamorado del arte, en cualquiera de sus facetas. Toda mi vida me he dedicado al arte: la pintura, la danza, la costura. Siempre he estado dedicado al arte.

En el tatuaje encontré otra expresión de arte y me llamó muchísimo la atención. Una vez que arranqué, realmente no pude parar. Me encantó y lo sigo eligiendo cada día de mi vida.

No recuerdo bien cuál fue el primero pago. Si me acuerdo que me había planteado que en los primeros tatuajes iba a cobrar solo los materiales y lo que ganaba lo iría reinvirtiendo en maquinarias y pigmentos, cositas para ir ampliando mi set.

¿Por qué elegís todos los días tatuar?

Linda pregunta. Como te dije en la pregunta anterior, yo me enamoré de este oficio porque me permite desplegar toda mi creatividad y plasmar todo lo que estudié en la facultad de diseño.

Básicamente, todos los días es una historia nueva que tengo por conocer. Todos los días tatúas a una persona nueva, todos los días es un nuevo desafío y una nueva responsabilidad, teniendo en cuenta que mi laburo es algo que queda en el tiempo, y eso es lo que me entusiasma. Esa adrenalina, ese condimento nuevo. Si bien los procedimientos son los mismos, todos los días conocés una persona nueva, las pieles son diferentes y eso me saca de una estructura bien cerrada y monótona.

¿Cuál es tu anécdota preferida laburando?

Hay un montón, como te dije, todos los días tatúas personas diferentes y la verdad que te encontrás con un montón de gente que es súper divertida y entradora, que te empieza a contar historias y se arma una especie de peluquería. Te dejo una que pasó hace poco.

Un amigo, que hace stand up y es tremendo aparato, no lo he tatuado de hecho, pero estaba justo tatuando a una persona y abre la puerta del local drásticamente y entra. Se levanta la remera y me dice: “¡Mirá loco se me borró todo el tatuaje! Esto no puede quedar así. Sé dónde vivís” y se va. No tenía ningún tatuaje, tenía el brazo completamente pelado. La gente se empezó a matar de la risa.

Marcas a la gente para toda la vida con tu arte. ¿Cómo te hace sentir eso?

Uno al principio está demasiado tensionado, según mi experiencia. Después te vas acostumbrando y sabés de tus condiciones y de la profesionalidad con la cual ejerces el laburo y lo naturalizas. De repente te cae la ficha y decís: ”Mierda, esto le va a quedar para toda la vida a esta persona” y te genera un extra de adrenalina y nerviosismo, que en mi caso personal me influye para bien. Me gusta laburar bajo presión, con algo que sé que soy consciente que va a durar para toda la vida. Eso es también lo que te hace hacer las cosas extremadamente prolijas y ser súper consciente de tu laburo y lo que estás plasmando en la otra persona.

¿Cuáles son tus tres ingredientes?

Me defino como una persona creativa, es algo que me caracteriza mucho y siempre me ha mostrado el rumbo para donde tengo que dirigirme en la vida.

El detallismo, a la hora de realizar una pieza, un tatuaje o un cuadro. Puedo estar horas y horas mirando mini partes. Soy un obsesivo de los detalles y amo la prolijidad.

Este suena un poco romántico, pero es la pasión. Soy una persona muy pasional y eso me influye favorablemente a la hora de trabajar. Si tengo que tatuar una espalda entera o un nombre de cuatro letras, lo voy hacer con la misma pasión y dedicación, para que sea una pieza especial y tenga esos ingredientes que considero que me caracterizan y me hacen a mí, no solo como artista, sino como persona.

Tenés un estilo muy especial, que no cualquiera tiene o hace en Mendoza. ¿Cómo lo construiste?

Para construir mi estilo fue de mucha influencia mi época de estudiante en la facultad. Teníamos muchas materias de dibujo y me acuerdo que una de las cosas que más me gustaba era hacer entregas. Me quedaba noches y noches con mi vieja, que es una persona muy creativa, dibujando y haciendo bocetos, trabajábamos mucho en acuarela.

Cuando empecé a tatuar, era una técnica que no se veía mucho en ese momento y quise empezar a mover esto. Los colores es algo que me encanta, entonces fue toda una investigación, prueba y error, pero empecé a fluir y practicar movimientos con la mano en el aire, sin tatuar a nadie.

El tatuaje es algo que mucha gente piensa que es fácil. Hay muchos chicos que arrancan y se dan cuenta que no es soplar y hacer botella. Tiene un montón de trabajo atrás e investigación. Eso, creo yo, que marcó una gran diferencia en mi estilo. Considero que es lo que más me gusta a mí y me caracteriza, acuarela, manchas y colores. Luego agregué trabajos en puntillismo, entre estos dos estilos fui formando lo que me caracteriza como artista del tatuaje.

¿Los clientes hacen terapia con vos?

Sí, completamente. Las personas que se van a tatuar lo hacen como acto de mucha confianza, yo lo veo de esa manera. Cuando vos te vas a tatuar, entregás la piel y la piel yo la relaciono con la desnudez. Cuando vos entregás la desnudez, estás entregando un montón de vos a la otra persona, entonces se genera inconscientemente como una especie de sitio donde las personas se sienten relajadas, hablan y se cruzan un montón de emociones.

Me ha tocado tatuar a personas que están atravesando un duelo o la finalización de una relación amorosa, entonces se da. Depende lo que dure el laburo, 2, 3 o 4 horas. La gente se siente con la confianza de hablar y uno las escucha y se genera algo muy bonito, por lo menos es lo que yo siento. Logro que se genere un ambiente copado en el que las personas estén completamente descontracturadas, relajadas y de esa manera te dan la libertad de poder trabajar y seguir los consejos que vos le das como profesional del tatuaje. Obviamente, cuando ocurre esto terminan saliendo los mejores trabajos.

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