En plena grieta política y a pocos días de las votaciones presidenciales, Mercado Libre volvió a sorprendernos con el lanzamiento de una nueva campaña difundida en diarios, televisión y redes sociales. 

Con las voces de Florencia Peña y Luis Brandoni,  reconocidos por sus diferentes ideales partidarios, la empresa nos regaló un poco de calma entre tanta incertidumbre política, destacando a la Argentina como un país con todo el potencial para ir hacia delante.

 

Con sus inconfundibles timbres , ambas figuras intentan mostrarnos la importancia de las cajas en nuestras vidas, resaltando el poder de las urnas en el futuro de cada uno de nosotros y eliminando el tradicional concepto de confrontación.

La elección de los “locutores” por su puesto que no fue casual, la protagonista de Cabaret es reconocida por su ferviente apoyo al gobierno Kirchnerista mientras que el actor de Esperando la carroza, por su respaldo a Mauricio Macri desde los comienzos. Ambos nunca dudaron en expresar sus posturas públicamente contrarias y es justamente por eso que Mercado libre los elije para dar un mensaje “antigrieta”. 

“Somos una marca que forma parte del día a día de los argentinos. Sabemos que el país está pasando un momento crítico desde lo económico y queríamos tener un rol más protagónico. Más allá del signo político, el país necesita consensos y puntos de encuentro” explicó Sean Summers, vicepresidente Senior de Mercado Libre.

Esta vez no fue ni el cuidado del planeta, ni tampoco un mundo más equitativo y sin etiquetas. La empresa fundada por Marcos Galperín se animó a un terreno que pocos lo hacen, con mensajes políticos cuidados en cada detalle y sumamente neutrales, para que desde ningún sector se interpreten negatividades.

En una sociedad que cambia día a día,  la marca con más valor del mercado no deja de comprometerse con la actualidad, desafiando todas las lógicas tradicionales y yendo siempre más allá en el intento de hacer del mundo, un lugar mejor. Porque como sabemos, desde 1999 a hoy, lo único que Mercado Libre no encontró fue su techo.