Por suerte, crecemos: Historia de un cambio de vida

Por suerte, crecemos: Historia de un cambio de vida

Hola lector, me voy a vivir sola. Sí, después de mucho pensarlo, analizarlo, debatirlo, soñarlo, y en un país con una constante economía débil en donde abunda la incertidumbre, finalmente es un hecho.

Igual, tengo que serte sincera; desde que tomé la decisión y hasta que la concreté pasaron meses. Y es que, en realidad, desde que cambié mis estructuras hasta que pude materializarlas, siento que pasó toda una vida.

¿A qué me refiero? Te lo explico en 4 reflexiones constantes personales:

  • Yo a los 15 años (sin tener idea de la vida): “Me voy a ir de mi casa únicamente cuando me case; antes no, solo casada”
  • Yo a los 22 años (con novio): “Bueno, no hace falta que me case para irme… puedo ver si pinta convivir con mi novio y después casarnos” (no fue tan así jaja)
  • Yo a los 26 años (sin novio): “Es un hecho: cuando me vaya a vivir sola no pienso recibir la ayuda de nadie; quiero que todo sea mérito propio”
  • Yo hoy, a los 28 años: “Después de haber tomado la decisión hace varios meses, finalmente voy a concretarla: ME VOY A VIVIR SOLA. Acepto la ayuda de todos, y me voy sin pareja” (sigo sin tener idea de la vida, obviamente)

Verás que de a poco fui cambiando ideas, porque claro, fui experimentando distintas situaciones que me trajeron a donde estoy hoy.

Tengo que rescatar que, gracias a que tuve la posibilidad de usar al 2019 como un año para invertir en mí, para conocerme en esta etapa de la vida, para encontrarme, escucharme y descifrar qué era lo que estaba buscando, pude encontrar la respuesta: había llegado el momento de independizarme en todos los sentidos.

Te cuento… sé que no es algo tan sencillo esto de irse de la casa de los padres, de dejar de lado miles de comodidades impagables, de renunciar a esa sensación de que siempre todo funciona, todo está bien y todo “se arregla solo”, pero no puedo dejar de admitir que tengo unos papás increíbles que me están acompañando y ayudando en esta etapa de una manera inexplicable, que me da paz irme así, que les da paz que me vaya de este modo.

Resulta que la decisión la tomé el año pasado, pero la estoy concretando en el 2020 (en medio de una pandemia mundial, quién lo diría), y aunque me caracterizo por ser LA IMPACIENCIA en persona, disfruté mucho de la espera.

Y con respecto a eso último, solo puedo darte mi opinión parada desde mi lugar, pero me animo a decirte que si lo estás pensando, pensalo bien. Que cuando decidís avanzar y es el tiempo correcto, todo se pone a tu favor y las cosas fluyen como si hubieran estado esperando a que llegara el momento para avanzar.

Como dije alguna vez, por suerte crecemos, y qué lindo es saber que todo esfuerzo tiene su recompensa, que todo llega cuando tiene que llegar y que la vida está para vivirla.

Luisi Fragapane

¿Te gustó esta nota? Apoyá el contenido que te gusta y suscribite al Mermelada Club

Comparti: