Historias de la calle: Escondidas en la plaza

Foto: Baby Tuto

Historias de la calle: Escondidas en la plaza

Una tarde que fui al centro a encontrarme con alguien, me pasó exactamente lo contrario de lo que me pasa siempre… llegué temprano. Resulta que habíamos quedado en vernos con una amiga en la plaza Independencia y por miedo a llegar tarde (acción recurrente en mí), no vi venir lo que podía pasar también, y que finalmente pasó: llegué al lugar unos 40 minutos antes. Por suerte me gusta mucho sentarme en los banquitos de la plaza Independencia, por lo que no fue un fracaso del todo.

Estuve un buen rato en uno de los bancos que están justo en el centro de la plaza, y pude ver al menos a mil personas pasar en frente mío. Mentira. No sé calcular gente. Pero sí fueron muchas. Muchísimas. Mientras intentaba dibujar un árbol en mi agendita, tres niños se pusieron a jugar a las escondidas justo detrás de mí.

Primero contó uno de los nenes, al parecer el más grande (pero de no más de 11 años). Eso sí lo sé calcular, no pregunten cómo. Los otros niños salieron corriendo a esconderse. Corrieron, literalmente, por toda la plaza. Un rato más tarde le tocó contar al chiquitito, porque claramente (lo digo con la experiencia de haber sido la hermana más chica), perdió primero.

El nene de aproximadamente 5 años empezó a caminar contando en el aire con los ojos abiertos. Los chicos empezaron a gritarle que así no se contaba… estaban realmente indignados. El chiquito estaba en su mundo. Seguía caminando en círculos diciendo números al azar y mirando todo a su alrededor. Después de un buen rato (y de un buen reto), entendió que tenía que contar con los ojos cerrados y mirando a un árbol.

“Si ese nene no entiende las reglas de las escondidas… ¿cómo pretendo yo entender las reglas de la vida?”, pensé.

PD: Ya sé que él tiene 5 y yo 23… pero, igual, reglas son reglas, ¿no?

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