Hoy es el Día Mundial del Emoji en el que celebramos que sean parte de nuestra vida cotidiana, desde que surgieron en la década de 1990 han formado parte de nuestra forma de expresarnos, una sola imagen para decir varios conceptos han ahorrado tiempo valioso en la mensajería, sin embargo también han surgido diversas polémicas por interpretaciones variadas.

Han cambiado nuestra forma de comunicarnos desde que Jeremy Burge, creador de la Emojipedia los recopiló y marcó su aniversario en este día por una sencilla razón: es la fecha que figura en el emoji calendario que está en los dispositivos iOS. Si bien el antecesor fue Kurita, los diseños de Loufrani tuvieron más éxito y así fue que en 2001 lanzó El nacimiento de un lenguaje universal, un diccionario con 393 smileys que incluye categorías como animales, banderas, planetas, ocupaciones y comidas entre muchas otras variantes. El gran paso llegó en 2010, cuando los emojis pasaron a incorporarse a Unicode, el sistema estándar para caracteres.

Algo en lo que muchos de los impulsores de nuevos emojis están de acuerdo, tiene que ver con que la existencia de estos símbolos hace que ciertos elementos, emociones o situaciones pasen a estar dentro de «la conversación diaria de los usuarios». Algo así como un posicionamiento dentro de la conversaciones, como pasó con el símbolo del mate o como sostienen desde Audi, quienes precisamente en el día de hoy han lanzado una petición de firmas en change.org a través de una landing page específica en la que pide la colaboración de la comunidad digital para poner remedio a la falta de #EmojiDelCocheEléctrico.
Desde la empresa emitieron un escrito en el que aclaran que esta acción publicitaria no es una simple excusa para usar el hashtag y tener presencia en redes sociales aprovechando la efeméride: «Sabemos qué propuestas de nuevos emojis os llegan a diario, pero esta no es otra para la colección. Creemos que es una forma de que todos tomemos conciencia de que el mundo necesita un cambio para un presente mejor».

 

Algunas reflexiones desde la ciencia 

Algunos investigadores han decidido ir un paso más allá y preguntarse por el uso de los emojis desde un punto de vista lingüístico y psicológico para enriquecer la discusión sobre estos elementos del lenguaje que tiene tanto protagonismo en nuestras relaciones cotidianas.

El antropólogo de la Universidad de Toronto Marcel Danesi sostiene que transmiten la emoción de una manera «que el lenguaje escrito probablemente no puede hacer». Danesi es parte de una nueva escuela de investigación académica y corporativa que analiza el emoji y su uso en la interacción humana. Las empresas de tecnología —explicó— observaron que las personas usan los emojis de manera inusual, y por eso hasta el más básico puede generar malentendidos en lugar de hacer la comunicación más clara.

En este sentido, la Universidad de Minesota ha descubierto, tras la realización de encuestas, que pese a la fama de estos emoticones, muchos de ellos no se interpretan correctamente, ya que hay personas que los identifican de manera distinta. De hecho, según este análisis, solo el 4,5% de los iconos analizados se interpretan de una manera consistente entre diferentes personas. Sin embargo, el propio creador de los mismos, Kurita, cree que su uso es libre: «No creo que exista un uso correcto o incorrecto del emoji”, opina.

La psicóloga Carolina Álvarez, miembro de Top Doctors, explica que el uso excesivo de los emoticones puede impedirnos establecer vínculos más profundos y sólidos «tratando de forma superficial algo tan importante como los sentimientos afectivos, que merecerían una mayor reflexión o, incluso, una conversación». Álvarez también cree que los emojis pueden ser usados para evitar decir algo en un momento determinado: «Depende del momento, un icono de un corazón en vez de un ‘te quiero’ puede ser visto como un mensaje para salir del paso sin comprometerse e implicarse tanto”, explica.

Así como es el lenguaje de complejo, tiene diversas manifestaciones, depende de los contextos para su interpretación,  de las culturas y momento históricos e incluso del particular estado de ánimo que tengamos cuando los utilizamos. Y también como sucede con el lenguaje, si no hay una palabra que nombre o denomine algo en particular, ese algo no existe. Podríamos decir que de manera más atenuada pero esto sucede también con los emojis.